En las últimas semanas, Patricia Bullrich ha exhibido una postura crítica frente al Gobierno liderado por Javier Milei, generando tensión al impulsar una agenda propia sobre distintos temas clave. Pese a estas diferencias, la senadora asegura que continúa formando parte del espacio político La Libertad Avanza y niega cualquier ruptura con la dirigencia central.
Las diferencias internas se han manifestado principalmente por la autonomía que Bullrich ejerce en el Senado, donde lidera el bloque oficialista. Esta independencia en la toma de decisiones la ha llevado a negociar acuerdos parlamentarios y definir posiciones sin consultar a la conducción del partido, lo que provocó cierto malestar en la Casa Rosada y entre los funcionarios más cercanos a Milei. Sin embargo, desde el Gabinete admiten que esta dinámica es conocida y suele ser tolerada.
Un episodio tenso ocurrió tras las elecciones de 2025, cuando Bullrich estableció criterios propios para el reparto de las comisiones parlamentarias en el Senado, divergentes de los coordinados con el Poder Ejecutivo para la Cámara de Diputados. Aunque la distribución resultó acertada, generó reparos por la falta de trabajo conjunto con la Presidencia y los otros sectores del oficialismo.
Además, la senadora ha comenzado a impulsar una agenda enfocada en la ciudad de Buenos Aires, donde se barajan sus posibles aspiraciones electorales para el próximo año. Su mayor protagonismo en asuntos sensibles del Gobierno provocó un llamado de atención directo de Milei durante una reunión de Gabinete, donde la detuvo enérgicamente al expresar su opinión sobre un funcionario del Ejecutivo.
La tensión alcanzó un punto máximo cuando Bullrich anticipó que no votaría en contra del pliego de una jueza respaldado por el Gobierno, desafiando la estrategia oficial. En ese contexto, Karina Milei la convocó a una reunión privada en la Casa Rosada para buscar una imagen de unidad, que posteriormente fue difundida en redes sociales como un gesto público de cohesión.
Así, Patricia Bullrich transita un delicado equilibrio: busca marcar sus diferencias sin desafiliarse del espacio La Libertad Avanza, demostrando independencia política pero también atento a no fracturar el bloque oficialista en el Senado.

