Javier Milei intenta remontar su caída política mediante una estrategia orientada a reafirmar que puede ganar la reelección. Esta contraofensiva se apoya en algunos indicadores favorables recientes, como un leve repunte en las encuestas tras meses de descenso y una baja en el riesgo país, además de señales incipientes de reactivación económica en ciertos sectores.
Sin embargo, estas señales positivas coexisten con datos preocupantes que muestran un panorama complejo. Según estadísticas de la OCDE, Argentina registra una inversión extranjera muy baja en comparación con sus pares regionales. Además, el consumo privado sufrió una caída al registrar un descenso interanual. En el plano internacional, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió sobre la insuficiencia de la política cambiaria implementada, cuestionó la fiabilidad de las estadísticas oficiales del INDEC y señaló la falta de un equilibrio fiscal efectivo. También exigió que los funcionarios cumplan con controles anticorrupción y presenten declaraciones juradas, en una referencia implícita a un caso específico dentro del gobierno.
Una señal relevante en el ámbito empresarial se produjo cuando Eduardo Elsztain, propietario de un importante grupo inmobiliario y anfitrión reciente de Milei, se distanció del oficialismo al destacar la importancia del periodismo y la libertad de prensa, en un gesto inesperado para la línea política del gobierno.
Con miras a la reelección, el gobierno despliega una operación destinada a recuperar credibilidad y evitar una fuga de votos hacia la oposición, especialmente Patricia Bullrich. El objetivo táctico más destacado es destrabar en el Senado una reforma electoral que mejore las condiciones para Milei en los comicios. Esta reforma contempla que las primarias sean no obligatorias, permitiendo que cada partido decida si realiza elecciones internas. Además, se estudia imponer exigencias elevadas para la realización de primarias, como la preinscripción de un porcentaje significativo del padrón electoral.
También se discute la incorporación de un casillero de lista completa en la boleta única, una maniobra diseñada para atraer votos hacia Milei. Mientras tanto, gobernadores, dirigentes del PRO y la UCR mantienen negociaciones con el gobierno, pero extienden las conversaciones para evaluar el impacto de futuras encuestas y el curso de la campaña electoral.

