El nombramiento de Adrián Ravier como nuevo encargado de comunicar la gestión de Javier Milei parece ser la jugada del Gobierno para intentar descomprimir la crisis política que atraviesa el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. La oposición ya activó en el Congreso proyectos de interpelación y censura contra Adorni, lo que tensiona aún más la disputa por su continuidad.
Patricia Bullrich, líder del bloque de la bancada LLA en el Senado, reconoció que la llegada de Ravier apunta a mejorar la comunicación del Ejecutivo, debilitada en los últimos meses y que ha generado un fuerte desgaste de Adorni. Sin embargo, la exministra de Seguridad ha expresado con firmeza que el jefe de Gabinete debería haber sido reemplazado, advirtiendo que su permanencia complica la agenda gubernamental desde hace poco más de tres meses.
La oposición convocó a una sesión especial en la Cámara de Diputados para tratar las mociones contra Adorni, aunque las iniciativas aún no cuentan con dictamen y requieren el quórum necesario para salir adelante. El bloque opositor, conformado por peronistas, lilitos, Provincias Unidas y fuerzas de izquierda, acumula un antecedente fallido intentando forzar el tratamiento de estos proyectos, por lo que ahora corre el riesgo de enfrentar una nueva postergación.
La estrategia del Gobierno se apoya en que el nuevo vocero pueda suavizar la presión política, mientras desde Balcarce 50 resguardan con cautela mensajes para evitar que esta crisis se profundice. No obstante, la verdadera preocupación reside en la resistencia de aliados claves como PRO y UCR, quienes han elevado las exigencias para otorgar más tiempo a Adorni bajo amenaza de retirar apoyos cruciales.
En el Senado, en cambio, la situación es aún más tensa. Bullrich consiguió postergar la sesión prevista para la interpelación al jefe de Gabinete, ganando tiempo hasta el 25, día para el que ya se anticipa que habrá votos suficientes para avanzar en la aprobación y avanzar hacia la moción de censura, un mecanismo constitucional que exige mayoría absoluta de ambas cámaras para destituir al funcionario, es decir, 37 votos exactos en este caso.