El Ayuntamiento de Seattle decidió suspender por un año la construcción de grandes centros de datos dedicados a la inteligencia artificial que consuman más de 20 megavoltiamperios, equivalente a la energía requerida por miles de hogares. La medida espera la firma de la alcaldesa Katie Wilson, quien ya expresó su apoyo a esta moratoria temporal para frenar el avance de proyectos que podrían afectar el entorno urbano y los recursos de la ciudad.
Esta restricción surge ante la preocupación pública por el elevado consumo eléctrico, el uso intensivo del agua y la contaminación acústica que estos centros de datos pueden generar. Actualmente, Seattle alberga a importantes empresas tecnológicas, aunque la moratoria impactará principalmente a desarrolladores y proveedores de servicios, ya que aquellos gigantes como Microsoft, Amazon, Google y Meta no operan a gran escala este tipo de instalaciones en la ciudad.
Además, el Concejo Municipal aprobó un proyecto de ley para estudiar detalladamente cómo afectan estos centros a la demanda de energía, consumo hídrico, tarifas, uso del suelo, empleo y salud pública. Esta investigación será clave para diseñar regulaciones permanentes que equilibren el desarrollo tecnológico y el bienestar ciudadano. El texto también contempla distinguir entre centros de datos tradicionales e instalaciones de inteligencia artificial a gran escala.
La moratoria puede extenderse seis meses más si se considera necesario y coloca a Seattle en sintonía con otras ciudades estadounidenses que han adoptado medidas similares, como Denver, Nueva Orleans y Minneapolis. Durante la sesión, más de cincuenta personas, incluidos integrantes del movimiento Empleados de Amazon por la Justicia Climática, solicitaron que se incorporen requisitos para proteger a los trabajadores y fomentar el uso de energías renovables en futuros desarrollos.
Esta detención responde también a la urgencia de detener la velocidad con la que la industria tecnológica pretende aumentar su capacidad computacional antes de que existan regulaciones actualizadas para controlar su impacto social y ambiental.

