La siembra de trigo en Argentina comenzó con un ritmo acelerado que no se veía desde la campaña 1998/99. El 32% del área proyectada ya fue implantado a nivel nacional, según datos recientes de la Bolsa de Comercio de Rosario y la Secretaría de Agricultura y Pesca. Este impulso se debe a la urgencia de aprovechar la humedad superficial del suelo antes de que las condiciones climáticas cambien, lo que llevó a los productores a anticipar las labores pese al contexto de altos costos e incertidumbre en los mercados.

Aunque el trigo exhibe un avance sin precedentes en la implantación, la comercialización del cereal para la próxima campaña se mantiene rezagada. Hasta mediados de esta semana, se registraron ventas por aproximadamente 1,84 millones de toneladas, un volumen inferior al promedio de los últimos cinco años y también menor que en el ciclo anterior. Esta desaceleración responde a la caída de los precios internacionales, influida por una fuerte presión vendedora de fondos en Chicago y la proximidad de la cosecha en el hemisferio norte.

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En el mercado local, el trigo y el maíz sufrieron descensos en sus cotizaciones por esta dinámica, mientras que la soja mostró mayor resistencia. La curva de futuros del trigo ajustó a la baja, con una caída cercana al 4% en las últimas dos semanas y un descenso de casi US$ 11,5 por tonelada en el contrato de enero. A nivel global, la cosecha de trigo en Estados Unidos se prevé como la más baja desde la campaña 1972/73, sin embargo, otros países relevantes como Rusia, Ucrania, Canadá y la Unión Europea anticipan buenos resultados.

Agencias privadas rusas estiman que la producción de trigo superará los 90 millones de toneladas, cifra superior a las previsiones iniciales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (WASDE) para mayo, reforzando la expectativa de abundancia que presiona los precios mundiales.