La reciente liquidación de haberes correspondiente al mes de mayo puso en evidencia serias fallas técnicas que afectaron a cientos de docentes en Formosa. Algunos cobraron solo la mitad de su sueldo, otros no recibieron ningún pago y un tercer grupo percibió montos dobles. Esta situación generó gran malestar y reclamos generalizados en el sector educativo provincial.
El origen del problema fue atribuido a la Unidad Provincial de Sistemas y Tecnología de Información (UPSTI), dependiente del Ministerio de Economía, que es responsable de procesar conceptos como el incentivo docente, conectividad y la diferencia del tope salarial. Este último está fijado en 400.000 pesos, mientras que los montos combinados en incentivos pueden llegar hasta 90.000 pesos. Las fallas en estas asignaciones provocaron desajustes significativos en los salarios netos que los educadores deben percibir.
Además de los errores técnicos, el reclamo gremial se amplió ante el rechazo generalizado a la última actualización salarial decretada por el gobierno provincial, que consistió en un aumento del 14%. Según las fuentes sindicales, esta cifra es considerada insuficiente por los docentes. Para un cargo testigo, el sueldo garantizado debería alcanzar cerca de un millón de pesos, pero tras sumar básico, antigüedad y zona, los haberes declarados rondan los 800.000 pesos, generando un faltante que afecta el salario final al bolsillo del trabajador.
El gremio anticipó que las autoridades de la UPSTI trabajan contrarreloj para corregir las inconsistencias y comprometieron una solución antes del día 10, fecha límite para que los docentes reciban los pagos completos y correctos. La incertidumbre actual impacta en la economía de las familias del sector y en la confianza hacia la administración pública en esta materia.
En paralelo, se señaló una contradicción significativa en la política educativa provincial, ya que mientras se despliegan problemas en la gestión salarial, el Ministerio de Educación lanzó un plan de emergencia para alfabetizar a estudiantes secundarios, un programa que el gremio consideró poco coherente dadas las carencias y la desmotivación derivadas de la crisis salarial.

