Las proyecciones del mercado estiman que la inflación de junio alcanzará un 2,1%, continuando la tendencia de moderación observada en meses recientes. A pesar de esta desaceleración, la inflación interanual permanece cerca del 30%, reflejando un escenario aún desafiante para la economía argentina.

El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central anticipa una baja gradual con un índice de precios al consumidor (IPC) estimado en 2% para julio y una caída debajo de ese nivel en agosto, con 1,8%. Sin embargo, esta dinámica dependerá de factores complejos como la evolución del tipo de cambio, los precios regulados y las condiciones externas.

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La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) actualizó su pronóstico y proyecta que la inflación anual en Argentina llegará a 31%, considerando que la suba de combustibles en la primera mitad del año condicionará la desinflación, que solo se profundizaría en la segunda parte gracias a una combinación de demanda contenida, política monetaria estricta y disciplina fiscal.

Desde la consultora Qualy, se estima que la inflación de junio estará entre 2,2% y 2,4%, con indicadores de precios que muestran comportamientos mixtos: la carne vacuna se mantiene estable, las frutas aumentan por la oferta reducida de primeras cosechas y las verduras comienzan a bajar. Se espera que los precios frutícolas disminuyan conforme avance la temporada y se incrementen los volúmenes disponibles.

Por otra parte, la inflación núcleo, que excluye variaciones estacionales y reguladas, se mantiene alrededor del 2,4%. Este indicador refleja un mercado con demanda interna débil y salarios reales que aún no recuperan poder adquisitivo. Además, afecta el alto nivel de endeudamiento y la morosidad de los hogares, limitando la capacidad de consumo y la recuperación económica.