América Latina y el Caribe enfrentan una oportunidad para potenciar su crecimiento económico sustentable a través del desarrollo de sus recursos de gas natural, según un informe presentado en la reciente Conferencia ARPEL en Buenos Aires. El reporte señala que aunque la región posee extensos recursos geológicos, actualmente su producción de gas representa solo una pequeña parte del total mundial.
El documento, elaborado por la Unión Internacional del Gas, ARPEL y OLACDE, destaca que las reservas de gas no convencionales de la formación Vaca Muerta en Argentina podrían ser el motor de una nueva fase de integración energética en el Cono Sur. Además, se considera que otros proyectos offshore en Brasil y los yacimientos del Presal junto a nuevas exploraciones en Guyana y Surinam complementan este panorama de crecimiento.
Para aprovechar este potencial, el informe plantea la necesidad de inversiones millonarias destinadas a la construcción y ampliación de gasoductos regionales. También advierte sobre la importancia de establecer marcos regulatorios estables que superen los vaivenes políticos y promuevan la participación conjunta de capital público y privado, así como el respaldo financiero de bancos multilaterales.
El avance en la producción regional tendría impactos concretos, como la reducción de las importaciones de gas natural licuado (GNL) en Argentina y la posibilidad de convertir al país en un exportador relevante a nivel global. A nivel regional, el gas argentino podría ofrecer precios competitivos que faciliten la industrialización en Brasil, mientras que Bolivia podría monetizar su infraestructura de transporte mediante peajes. Chile y Uruguay se beneficiarían a su vez con alternativas de abastecimiento más económicas que el GNL importado.
El informe también subraya el papel del gas en la transición energética y descarbonización. Esta fuente permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar combustibles más contaminantes en la generación eléctrica y el transporte. De acuerdo con datos del IPCC citados en el reporte, el uso del gas natural puede disminuir las emisiones por unidad de energía en porcentajes significativos, acelerando así la mitigación del cambio climático.

