La parálisis de las plantas de Lácteos Verónica y la acumulación de salarios impagos mantienen en vilo a sus 700 empleados, quienes decidieron movilizarse hacia la Secretaría de Trabajo en Rafaela para solicitar soluciones urgentes. La protesta busca visibilizar la grave situación laboral derivada de la falta de avances en las negociaciones con la empresa.

Los trabajadores enfrentan una crisis económica personal profunda, ya que sobreviven con trabajos informales mientras la compañía permanece inactiva. A esto se suma la ausencia de pago de aportes y jubilaciones, lo que multiplica la incertidumbre sobre su futuro laboral y social dentro de la empresa.

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El abandono de parte de la familia Espiñeira, propietaria de Lácteos Verónica, se percibe como un factor agravante en el conflicto. Hay versiones sobre posibles ventas o transferencia de las plantas en el segundo semestre del año, pero en medio de rumores, la falta de certezas mantiene expectantes y preocupados a los trabajadores.

La situación financiera de la empresa es crítica, con deudas millonarias que afectan a empleados, proveedores y entidades bancarias. Lácteos Verónica tiene miles de cheques sin fondos y una deuda que supera los 14.000 millones de pesos en este rubro. Los proveedores, entre ellos cerca de 150 productores tamberos, también sufren falta de pagos por la mercadería entregada. La deuda con los tamberos ronda los 60 millones de dólares, lo que agrava aún más la crisis.

Estos números reflejan un escenario de insolvencia que pone en riesgo no solo el pago de sueldos sino la continuidad misma de la empresa y de los puestos de trabajo. La movilización de los empleados es un llamado directo a las autoridades para que intervengan, gestionen y eviten la pérdida definitiva de esas fuentes laborales.