El sostenimiento de Manuel Adorni como jefe de Gabinete se ha convertido en un punto crítico para el oficialismo en el Congreso. La oposición y los aliados del gobierno se unieron en un rechazo sin precedentes que amenaza no solo la estabilidad interna del espacio gobernante, sino también el avance de una serie de iniciativas legislativas consideradas prioritarias.
En la última reunión de gabinete, se mostró un claro dilema: pese a la defensa pública que Javier Milei ofreció en favor de Adorni, asegurando que preferiría perder las elecciones antes que abandonar a un “inocente”, dentro del oficialismo crece la resignación y el cuestionamiento hacia la permanencia del funcionario. El desacuerdo impacta directamente en la imagen del gobierno y pone en riesgo la capacidad de maniobra política para la etapa electoral que se aproxima.
El oficialismo tiene en agenda proyectos con distintos niveles de desarrollo, entre ellos la eliminación de la ley de PASO, la reforma de la inviolabilidad de la propiedad privada, la ley Hojarasca, el súper RIGI, y la ley de lobby. Todos esperan aprobación antes del fin de año para evitar un recrudecimiento del clima parlamentario en el ciclo electoral. Sin embargo, el consenso opositor y el bloque unido de aliados contrarios a Adorni podrían forzar al gobierno a recurrir nuevamente a decretos y vetos presidenciales para avanzar, una situación que ya vivió en los primeros años de la gestión y que se busca evitar.
En el entorno de los libertarios, un grupo que mantiene diálogo con Karina Milei y otros referentes como Santiago Caputo y los hermanos Menem, se perfila la idea de que la salida de Adorni debería ir acompañada de una renovación profunda del gabinete y un relanzamiento del gobierno. Hasta el momento no hay una estrategia clara ni decisión firme de defensa, ya que la dirigente Karina Milei no activó ninguna medida para blindar a Adorni públicamente. Voces internas mencionan que la situación recién comienza y que la oposición a Adorni podría consolidarse más aún.
Las tensiones generadas por este conflicto se reflejan también en la agenda política próxima. En los últimos días, el ministro del Interior, Diego Santilli, sostuvo encuentros con aliados parlamentarios, entre ellos funcionarios entrerrianos, chaqueños, sanjuaninos y un gobernador opositor de Tierra del Fuego, con el propósito inicial de asegurar votos para la reforma política. Sin embargo, ahora la defensa o cuestionamiento a Adorni se agregó como un tema ineludible en esas conversaciones, incrementando la complejidad para sumar apoyos en el Congreso.
El oficialismo percibe que la permanencia del jefe de Gabinete no solo une a sus adversarios de forma inédita, sino que también limita el margen para negociar o sumar consensos. De esta manera, se enfrenta a una pulseada que podría definir la agenda legislativa y la estabilidad política en lo que resta del mandato.

