Durante la última etapa de su gira en España, el Papa León XIV enfrentó un imprevisto que terminó alterando su partida desde la isla de Tenerife. Cuando el avión de Iberia preparado para despegar anunció un problema técnico en uno de sus motores, el pontífice tuvo que bajar del aparato y regresar a la terminal, postergando su regreso a Roma.
Ante esta difícil situación, el rey Felipe VI ofreció su avión militar para que el Papa León XIV pudiera partir sin más demoras. Finalmente, el pontífice abordó ese avión junto con algunos miembros de su comitiva y despegó rumbo a la capital italiana. El resto del grupo pontificio regresó a Roma en un segundo vuelo, enviado desde Madrid por la aerolínea Iberia.
El incidente marcó el cierre de una visita de siete días en España, que llevó al Papa a recorrer Madrid, Barcelona y las islas Canarias. En Madrid, celebró una multitudinaria misa ante 1,5 millones de fieles, mientras que en Barcelona bendijo la recién finalizada torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia, que se convirtió en la iglesia más alta del mundo.
Este viaje representó el cuarto desplazamiento internacional de León XIV desde su elección en mayo de 2025 y el primer viaje papal a España desde la visita de Benedicto XVI en 2011. Durante su estadía, el pontífice se pronunció sobre temas sensibles como los abusos sexuales dentro de la Iglesia y expresó un fuerte apoyo a la comunidad migrante, recordando que todos, en cierto sentido, somos migrantes. Este mensaje tuvo especial relevancia dado el endurecimiento de las políticas migratorias en Europa.

