Taty Almeida, una de las fundadoras y referentes más reconocidas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció a los 95 años mientras permanecía internada en el Hospital Italiano. Su muerte fue confirmada por la organización a través de un comunicado que destacó la dimensión de su legado y su compromiso constante con los derechos humanos.
El activismo de Almeida comenzó de manera personal tras la desaparición de su hijo Alejandro, en 1975, hecho que la llevó a unirse a Madres de Plaza de Mayo en 1979 y a sostener una lucha prolongada por la búsqueda de verdad y justicia en un contexto de terrorismo de Estado. Su tarea no solo contribuyó a la visibilización de los crímenes cometidos durante la dictadura, sino que también marcó un camino de acompañamiento y transmisión generacional.
En el comunicado oficial, Madres de Plaza de Mayo destacaron su profunda humanidad, su capacidad para acompañar a los jóvenes y su talento para construir puentes entre distintas generaciones y sectores sociales. Recordaron además su ternura, alegría y la fuerza con la que enseñó que la militancia por los derechos humanos puede combinarse con el abrazo y el cuidado mutuo.
La organización resalta la responsabilidad colectiva que deja Almeida: continuar narrando la historia para evitar que se repitan los horrores del pasado, mantener vivo el reclamo de «Nunca Más», y defender la memoria, la verdad y la justicia. Su nombre estará presente en cada ronda, en cada pañuelo y en cada acto de recuerdo por los desaparecidos.
La figura de Taty Almeida se mantiene como símbolo de lucha incansable y amor profundo. Su legado, junto al de su hijo Alejandro y de todas las víctimas de la dictadura, forma parte de la historia que Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora se comprometió a preservar y transmitir a las futuras generaciones.

