En el contexto de la Asamblea General de Naciones Unidas, Venezuela utilizó su espacio para plantear el papel crucial del petróleo en su economía y la necesidad de avanzar hacia una transición política que aún genera expectativas entre la población. La representante del país sudamericano defendió la soberanía nacional sobre sus recursos energéticos y criticó las sanciones internacionales que afectan al sector.
El discurso subrayó que las sanciones internacionales, especialmente las impuestas por Estados Unidos, han impactado negativamente en la producción y exportación de petróleo, lo que a su vez afecta la capacidad del país para sostener su economía y responder a las demandas sociales. La representante insistió en que estas medidas obstaculizan el diálogo político dentro de Venezuela y en la arena internacional.
Además, la delegación venezolana afirmó que el país mantiene el compromiso con buscar una solución pacífica y negociada a la situación política interna, enfatizando que la ruta debe estar marcada por el respeto a la soberanía y la voluntad popular. Se reconoció que millones de venezolanos esperan una transición que permita superar la crisis y retomar la estabilidad.
En sus intervenciones, la representante enfatizó la importancia de mantener la unidad de criterio entre los actores internos para avanzar hacia un proceso de reconstrucción económica y social. Reiteró que la recuperación del sector petrolero es un eje central para lograr estos objetivos, dado que es la principal fuente de ingresos para Venezuela.
La representación también hizo un llamado a la comunidad internacional para reconsiderar las sanciones que, a su juicio, afectan de manera directa a la población civil, generando dificultades para acceder a bienes básicos y servicios esenciales.