La joven suiza Oriane, conocida artísticamente como Lady O, se consagró ganadora de la decimoquinta edición de “La Voz” en Francia, imponiéndose con su interpretación y composiciones originales. A sus 19 años, la artista logró captar la atención del público y de su entrenador, Florent Pagny, quien valoró su capacidad para cantar desde el corazón y las entrañas, y la impulsó a potenciar aún más su singularidad artística.
Lady O confesó que su objetivo principal no era la victoria, sino expresarse en su propia voz y disfrutar cada momento del certamen. Su canción "Little Me", escrita junto con Ouden y Alex La Rosa, se convirtió en un testimonio personal que aborda la pérdida de la infancia, reflejando una conexión profunda con la audiencia. Durante la final, Lady O contó con la compañía de sus compositores en el escenario, reafirmando la autenticidad que impulsó su camino en la competencia.
El vínculo con Florent Pagny fue clave en su desarrollo. La joven destacó la combinación de amabilidad, franqueza y apoyo del cantante como entrenador, quien no le dijo cómo hacer las cosas pero sí la guió para mantener su “rareza” y llevarla más lejos, alentándola a disfrutar plenamente de su propuesta única. Este mensaje la acompañó durante toda la competencia y fue fundamental en la construcción de su universo artístico.
En la noche de la final, también participó la cantante Suzanne, reconocida por su compromiso social y su carácter fuerte. Lady O se identificó con ella en la intención de transmitir mensajes desde la honestidad y la integridad. Aunque no pudo interactuar mucho, valoró la presencia de otra artista que llevó adelante una lucha personal mediante su interpretación, fortaleciendo la atmósfera del programa.
La experiencia para Lady O no solo fue un triunfo musical, sino un impulso para reafirmar su identidad artística y su compromiso con la autenticidad frente a la industria. La cantante se mostró feliz, emocionada y con ganas de seguir explorando su carrera, convencida de que la clave estará en sostener esa conexión genuina con su audiencia y no renunciar a lo que la hace distinta.

