Después de más de diez días de silencio, los familiares de argentinos retenidos en Libia lograron establecer comunicación con ellos, revelando un escenario complicado marcado por la ausencia de maltrato físico pero un elevado maltrato psicológico. Los detenidos, que formaban parte de un convoy humanitario dirigido a Palestina, continúan en una situación de incertidumbre por falta de información sobre su estado jurídico y las causas de su arresto.

Los detenidos viajaban en el convoy humanitario Global Sumud Magreb cuando, en un territorio controlado por un grupo rebelde que reclama la autoridad de la región, fueron retenidos. Ante la falta de respuesta durante esos días, iniciaron una huelga de hambre como forma de protesta, que ha deteriorado su salud con desmayos, pérdida de peso y debilidad extrema. Esta medida motivó que finalmente se les permitiera comunicarse con sus familias, aunque todavía mantienen escaso contacto entre ellos y desconocen detalles clave de su situación.

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Según contó un familiar, en primera instancia estuvieron confinados en un pozo y luego, tras gestiones diplomáticas italianas, fueron trasladados a un complejo penitenciario civil gestionado por el Ministerio del Interior local. Las condiciones de detención permanecen irregulares, ya que no recibieron atención médica y el maltrato psicológico persiste. Además, no se les ha informado oficialmente por qué fueron detenidos.

En respuesta, la Cancillería argentina, a través del cónsul en Túnez, intenta gestionar una visita oficial para constatar las condiciones en que se encuentran. También se autorizó la intervención de la Cruz Roja por motivos humanitarios, aunque hasta el momento no se concretó ninguna visita. Los familiares reclaman una mayor presencia diplomática y la coordinación con los consulados de otros países cuyos ciudadanos también están detenidos.

Estos consulados preparan, además, un reclamo conjunto ante Naciones Unidas que busca una intervención urgente para garantizar la seguridad y los derechos de los voluntarios retenidos. Por ahora, la comunicación con los detenidos seguirá siendo limitada, considerando además que en la región observan sus días de descanso y no se esperan novedades hasta después del fin de semana local.