Los eventos mundiales de fútbol atraen gran parte de la atención turística hacia las ciudades anfitrionas, pero el resto de los destinos experimenta un descenso notable en la demanda. La concentración de viajeros hacia los puntos donde se juega genera un efecto contrario en muchas rutas y servicios turísticos, que registran bajas ventas y cancelaciones.

Según operadores de turismo y aerolíneas consultados, durante los mundiales las compras anticipadas de pasajes se reducen significativamente y los viajes suelen resolverse en el último momento, con una fuerte incertidumbre que limita la actividad general. Más allá de la alta ocupación en las ciudades sede, el turismo en otros lugares se retrae y las aerolíneas incluso cancelan vuelos programados por falta de pasajeros.

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Un ejemplo reciente fue la reducción de vuelos especiales de Aerolíneas Argentinas hacia Estados Unidos y la cancelación del vuelo directo entre Córdoba y Miami previsto para después del mundial. No hubo demanda suficiente para sostener esas operaciones. Este patrón se observa también en otras ediciones, donde incluso los vuelos hacia sedes del mundial pueden salir con la mitad de su capacidad, evidenciando que la comercialización se complica cuando la selección local queda afuera o la incertidumbre deportiva es alta.

Con la multitud de conexiones actuales, especialmente hacia países con vuelos frecuentes como Estados Unidos, es común encontrar precios bajos durante el mundial, reflejo del menor flujo general de viajeros que optan por no desplazarse o posponer sus viajes. En cambio, si el evento se desarrollara en lugares con menos conexiones directas y costos elevados, como Japón o Sudáfrica, el panorama podría variar.

La lógica detrás de esta dinámica es que muchos viajeros prefieren quedarse en casa para no perderse los partidos o por el temor a complicaciones en sus planes. Esto genera un efecto de “espanta viajes” en la industria fuera del foco principal del evento.

Durante estas semanas, los datos de junio y julio permitirán medir con mayor precisión este fenómeno, que se repite en cada mundial pero suele pasar desapercibido frente a la euforia generada en las ciudades anfitrionas.